¡Atención! ¡Urgente!

El tiempo pasa rápido.  En un abrir y cerrar de ojos pasamos de las etapas más tiernas y hermosas a aquellas en las que la responsabilidad y el trabajo priman sobre todo.  No podemos evitar sorprendernos cuando vemos a los niños que cargábamos y cuidábamos y ahora son unos jóvenes adultos con sus propias personalidades.  No podemos hacer nada para evitarlo, por eso, la única posibilidad que tenemos es vivir cada minuto, cada hora con toda la pasión y la alegría posibles.  No podemos detener el tiempo, pero sí podemos gozarlo.  Cuando dejamos que las horas se vayan sin haberles sacado todo el jugo que ellas contienen para nuestra existencia podríamos, más tarde, lamentarnos y llorar por nuestra falta de pasión.  Por eso, hoy cuando ya estamos en el décimo mes del año y vemos que el 2018 quiere terminar, tenemos que tomar la decisión de disfrutar al máximo cada momento, hacer a un lado la tecnología, y cada momento vivirlo con la pasión y las ganas de quien vive los mejores momentos de su vida.  Vivir con pasión significa dedicarle atención y comprometernos firmemente con los que amamos: nuestros hijos, nuestra familia; dejar pasar todos esos sentimientos que nos hacen sufrir y liberarnos pronto de ellos y de sus consecuencias.  Quien hace las cosas porque “toca, ni modo”, es una persona que no goza.  Trabaja con gusto y trata de sacar de cada experiencia el mayor aprendizaje posible.  Definitivamente, se trata dar más abrazos, más besos, decir más palabras gratas y compartir con nuestros hijos los momentos que se puedan inscribir en lo imborrable.  Con esa actitud tenemos que vivir cada uno de los días que Dios nos regala.